Complazcamos de la manera más egoísta este deseo inconcluso. Tomemos cada espalda y hagamos solo una, cada muslo, cada mano. Cerremos de una vez por todas este negocio de intereses carnales que nos está cobrando la vida. Juguemos sucio y hagámosle trampa a la naturaleza, juntándonos como si este amor fuera la norma del mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario