domingo, 19 de diciembre de 2010

LOS MUCHACHOS QUE SE AMAN

Los muchachos que se aman están descalzos. Andan por ahí queriendo besar cada esquina de concreto, tocando cada espacio, espantando cada fiebre. Levantan la mano y hacen gestos para darse a entender, porque han hecho un voto de silencio, incluso, ni ellos mismos conocen su voz. Los muchachos que se aman se equivocan mucho, demasiado, diría yo, siempre están desconcertados, pero disfrutan de la incertidumbre de saberse anónimos. Los muchachos que se aman bailan con más pasión que muchos mortales, pero ellos -los hombres que se poseen- dicen que sufren más, que el amor les duele más hondo, como una raíz que llega hasta las víceras, como hojillas que se meten entre la piel y las uñas. Pobres muchachos que aman, tan campantes, tan entregados, y a la vez tan solos. 

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