viernes, 24 de diciembre de 2010

Juego sucio

Ahora vienes tú con tu sonrisa, con esos labios asesinos, con esas manos criminales. Dueño de algo que quiero que sea mío, decidiste apostar conmigo a los besos en silencio y a las miradas que gritan. Creo que vamos perdiendo, que el azar no está del lado de nuestras lenguas, ni de nuestras jugadas prohíbidas, porque a diferencia de las reglas de ese amor utópico que parece al que apuesta la mayoría, nuestro romance, carnal, llano, hecho de pura tierra y huesos, es minoría. Vamos perdiendo, Luis, pero si depende de mí, apostaré hasta mi último centímetro de piel a esta tierna y ladrona jugada.

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